viernes, 12 de septiembre de 2014

Agustín Lara y su "María Bonita"



Para Alí Rafael Reyes

Al hablar de la música hecha en México, no podemos dejar de nombrarlo. El primer piano que conoció fue uno vertical un poco deteriorado que estaba en la escuela donde su tía era directora y él era solo un niño -manejo de influencias- Fue un  músico precoz que ya a los 13 años estaba
trabajando como pianista en un "club de señoras" eufemismo que designa un sitio de disipación noctámbula, si  tomamos en cuenta que las producciones de los artistas suelen ser autobiográficas, podemos ver reflejada esta etapa en los títulos Aventurera, Pecadora, Te vendes, etc, aunque no solo esto marcó su música, también su fisionomía, ya que en uno de esos antros una de esas señoras, en un ataque de celos, le arrojó una botella rota causándole una cicatriz que le marcó el lado izquierdo del rostro, pero tómese en cuenta que antes de esto no era muy agraciado que digamos.  De hecho, sus comienzos en farándula fueron en la emisora XEW en
1930, y a eso se refería así "Menos mal que comencé en la radio, pues si el público me hubiese visto la cara en televisión, la gente hubiese salido corriendo".
Su música se escuchó en todo el mundo de habla hispana, sobre todo en España, a la que dedicó muchas canciones, en especial Granada, pieza que ha formado parte de la lírica y que ningún tenor que se respete puede dejar de interpretar. Pero también el mundo anglo fue seducido por sus composiciones, gracias a Solamente una vez que le dedica a su amigo José Mujica cuando éste abrazó los hábitos, y que se hizo popular en Estados Unidos bajo el título de You Belong to my Heart, apareciendo en el cine de Hollywood y en discos de Bing Crosby y Frank Sinatra.
Pero su canción más recordada, se la dedicó a María Felix, la diva más importante de la edad de Oro del cine mexicano, conocida popularmente como "La Doña" por haber hecho el papel del personaje venezolano "Doña Bárbara". Es bueno acotar, que María, en sus tiempos de vivir en el seno de una familia de escasos recursos y siendo una jovencita desconocida y pobre -en este caso la palabra "humilde" no cabe para ella en ninguna parte, no lo fue antes y mucho menos después- se dice que oía a Agustín Lara cantando en la radio y le dijo a sus amigas "Con ese hombre me voy a casar yo". Pasó
mucha agua bajo el puente pero llegó el momento en que esas palabras se cumplieron. La boda se celebró el 24 de diciembre de 1945 en Acapulco. Los dos ídolos de México se casaban, así que se botó la casa por la ventana. Se puede decir que todos los invitados eran lo más granado de la farándula, y los tríos y mariachis se sucedían uno mejor que el otro. Hasta que, el novio se sentó al piano y comenzó los acordes de una canción inédita, la cual interpretó el
cantor del momento Pedro Vargas y a mitad de la misma se unió de forma sorpresiva pero oportuna, un mariachi de más de cuarenta músicos. La canción era "María Bonita". Mejor regalo de boda no se podía esperar.
Como suele pasar en los matrimonios de farándula, los celos de María -más de índole artística que sentimental- hicieron que el matrimonio escorara en divorcio. Pero para La Doña, esa relación nunca se pudo olvidar, pues cada vez que hacía su entrada en un evento, era recibida con las notas iniciales de "María Bonita".
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Para oir la canción, invito a pulsar este enlace http://www.youtube.com/watch?v=Le8A8YEoosw

Fuente consultada: 
Eleazar lópez Contreras "Swing con ron" Las Verdades de Miguel, Venezuela, 7 al 13 de junio del 2014

-eleazarlopezc9@gmail.com




miércoles, 13 de agosto de 2014

Woodstock / Utopía de una Generación

Las coincidencias son algo caprichosas, por ejemplo, un evento tan importante para la Humanidad, como fue la
llegada del Hombre a la Luna, por menos de 30 dias casi se produce de manera simultánea con el Festival más importante de la historia musical del Mundo. Me refiero al "Festival Woodstock Music & Art Fair" así llamado oficialmente. No era el primer Festival de rock de la historia ni tampoco será
el último, de hecho tiene como antecedentes el del parque Golden Gateen San Francisco en enero del ’67, el de Marin Country en la misma ciudad y el Monterrey Pop, ambos en el mismo més de junio de ese año, el Miami Pop de 1968 y en ese mismo año la primera edición de la isla de Wight. Pero, como pueden ver, la ciudad de San Francisco, siempre fue pionera en eso del movimiento rock y en jovencitas con sus cintas en el
cabeza  a la usanza india, y la famosa flor  en el pelo. No obstante el Festival que aquí nos ocupa es icónico e irrepetible por muchas razones que ya enumeraré. Pero antes debemos aclarar los equívocos del evento, empezando por el nombre "Woodstock"  perdido pueblo rural del condado  de Ulster en el estado de Nueva York que tuvo el privilegio de inscribir su nombre en la historia gracias al maratónico concierto de
tres días que quedó asociado de forma indeleble a la imagen del movimiento Hippi, la rebeldía, la solidaridad y las buenas intenciones de una generación que solo ansiaba poner en práctica la libertad en todo los sentidos,  pero que en realidad no se
realizó allí pues las autoridades del pueblo al sopesar  el impacto que tendría, se opusieron  al mismo hasta casi hacerlo abortar, aunque hay que reconocer que ese tropiezo
Max Yasgur y su esposa
lo que hizo fue facilitar una publicidad gratuita que hizo más atractivo el evento,  pero a última hora Max Yasgur, un productor  lácteo del condado de Sullivan,  cerca del pueblo de White Lake, facilitó un espacio de su granja “Bethel”, nombre bíblico del sitio donde Jacob

vio una escalera donde subían y bajaban ángeles del Cielo, digamos que buena parte de los asistentes iban a tener visiones pero no tan santas. Se trataba de un potrero en hondonada de dos Hectáreas y media sembrado con gramíneas, alfalfa y trebol dulce junto a
Los organizadores
una preciosura de laguna que se prestaba como anfiteatro natural.

 
El evento fue organizado por tres jóvenes sin experiencia que se habían entusiasmado al ver los conciertos anteriores realizados en espacios
urbanos y que consideraron que toda la logística del evento sería más fácil si se realizara en un área despejada que a su vez pudiese funcionar como un gran "camping". El caso es que Michael Lang, John
Roberts y Artie Kornfeld no tenían ni la más remota idea del enorme lío donde se iban a meter y registraron la empresa “Woodstoock Adventure” –lo de “aventura” fue premonitorio, no hay duda-  y calcularon una asistencia de 60 mil
personas, que pagarían una entrada de 18 dólares cada una ¡Tremendo negocio! Para ello instalaron una gigantesca tarima techada en un bajío de la granja Bethel.  Para el evento
habían sido invitadas las grandes luminarias del rock de la década prodigiosa como Jimi Hendrix -quien por cierto, pidió cerrar el concierto, lo que pudo hacer el lunes 18 en la mañana y salió de allí directo hacia los 13 meses de vida que le restaban-
  Joe Cocker, Janis Joplin -otra que hizo lo mismo que Hendrix, con más o menos un més de diferencia- Carlos Santana, The Who y muchos otros. Pero que también tuvo sus grandes ausentes, como fueronThe Beatles -Lenon
pasó un comunicado a los organizadores diciendo que él se presentaría y cantaría con la banda, si y solo si, aceptaban también que el grupo de su esposa, la Plastic Ono Band cantara también, así que la decisión salomónica fue que, para evitar más conflictos (tenían suficiente con los de ellos) era mejor no importar los de los cuatro de Liberpool,así que optaron porque esos íconos
se quedaran en casa- otro fue Bob Dylan, que a pesar de ser un profeta de la contracultura norteamericana, ya había tenido una mala experiencia con los hippis que se habían instalado en los predios de su casa que quedaba
cerca del sitio en mención, digamos que sus admiradores les parecían más simpáticos de lejos que de cerca. El Lep Zeppelin fueron invitados pero declinaron diciendo la famosa frase de “Eso no pasará de ser un Monterey Pop de segunda”.

El caso es, que a pesar de todas las complicaciones, el  Festival produjo una movilización desde todos los rincones de Estados Unidos por todos los medios a
disposición de los jóvenes produciendo congestiones en la sencilla red de la vialidad rural del condado, algo nunca visto en el estado de Nueva York.  El Festival dió comienzo el viernes 15 de agosto de 1969, sin embargo, para el jueves 14 ya el sitio estaba colmado y parecía una idílica comuna de casi 25 mil acampantes pero seguían llegando.
Al día siguiente la avalancha de asistentes fue tal, que para evitar ser víctimas de un linchameinto público por parte de
grupos violentos que hasta hace poco pedían “Hacer el amor y no la guerra”,  los organizadores se vieron obligados a relevar el cobro de entrada y dar puerta franca.
lo que aseguró la ruina de los organizadores. No obstante no podían echar esa gigantesca rueda hacia atrás, sopena de quedar triturados, así que siguieron adelante.  A esto añádase la cantidad de gastos adicionales, como fue el caso de tener
que salir corriendo a alquilar un helicóptero, en vista de la imposibilidad de movilizarce por tierra –las carreteras aledañas estaban todas colapsadas- para trasladar a los artistas desde las posadas Holliday Inn y
Howard J. Miles hasta un lugar despejado a última hora al lado de la tarima que funcionó como helipuerto de emergencia.
Este romántico evento, fue un verdadero ejemplo de lo que no se debe hacer; A los
organizadores se les olvidó colocar pipotes para la recolección de basura, pero a los jóvenes no se les ocurrió nada mejor que hacer grandes fogatas de deshechos para tocar guitarra alrededor de las mismas, lo que originó dificultades respiratorias en muchos de los asistentes. Eso lo pudieron hacer cuando la lluvia lo permitió,
pues esa fue otra cosa, se desataron varias tormentas de verano que no permitían ningún lugar seco donde sentarse. Todo era barro, los únicos que se salvaban eran los que podían instalarse dentro de sus camionetas
Wolsfagen o en vehículos similares de colores sicodélicos y la paradoja fue que a pesar de eso no había suministro de agua potable para los acampantes, lo que empeoraba la situación, pero por fortuna se pudo recurrir a el arrollo del que tomaban las vacas de los Yasgur.  Por otra parte, siempre que comenzaba el evento las estructuras metálicas y de
iluminación de la tarima se llenaba de jóvenes que querían ver de cerca a sus ídolos, así que los riesgos de electrocución en esos días de tormenta eran escalofriantes. Los técnicos hablan de una capacidad
sanitaria de al menos 20 por ciento, pero para el número de asistentes calculados 60 mil, pidieron solo el 10 por ciento, en otras palabras, solo 600 letrinas de campaña pero se calcula que la asistencia obciló entre 400 mil a 500 mil personas, podemos dar un número de 450 mil, y nos acercaríamos a la realidad.
Ahora bien, ya se pueden imaginar las colas para entrar a esos baños. Así
que los bosquesillos de los alrededores del potrero y predios aledaños (las cerca fue derribada en varios tramos) que en las primeras horas del evento funcionaron como moteles improvisados, se empezaron a convertir también en sanitarios al aire libre, los pedacitos de papel tualé pasaron a ser parte del paisaje. Las emanaciones comenzaron a hacerse insoportables. Pero la mayoría de los asistentes no se molestaba por esas pequeñeces, siendo que las sustancias prohibidas,
corrían a raudales entre los asistentes. Los especuladores hicieron su agosto, la demanda era tal que mezclaron la marihuana con orégano y aun así se vendía, con las pastillas hacían otro tanto, al punto de que se llegó a anunciar por los altavoces “Las
azules no, por favor”. Encima de esto llegó un momento en que se iba a presentar una emergencia alimentaria, pues los vendedores de alimentos no se daban abasto y la maratónica caminata hasta el pueblo –no había
otra manera debido al embotellamiento- tampoco redituaba pues las tiendas y abastos quedaron como si estuvieran en estado de guerra, nada en los anaqueles. Si hubo algo que ayudó a comprobar este evento, es que la Pirámide de Maslow todavía funciona, una hamburguesa familiar, se llegó a cotizar por un "pase" de LSD o siete dosis de marihuana. El aspecto de los suministros fue tan crítico que el gobierno se vió
precisado a tomar cartas en el asunto y el día sábado se acercaron los odiados helicópteros militares – del mismo modelo de los que ametrallaban al Vietcon- para descargar vituallas de guerra y hasta
mantas y ropa seca en los alrededores del evento, practicamente se estaba convirtiendo en un campo de refugiados. A todas estas, la lluvia no daba tregua, por fortuna la tarima estaba techada. El caso es que esa mezcla de malos olores, barro. Lluvia, y alucinógeneos hicieron que los jóvenes se dedicaran a jugar al barro como niños, convirtiendo la otrora ensenada bucólica de floreciente alfalfa en un tobogán de barro del más oscuro posible y la preciosa laguna, pasó a ser un enorme balneario nudista y terminó convertida en algo más similar a un chiquero para cerdos.
Los partes médicos indican que se realizaron tres traqueostomías de emergencia y hubo cuatro desaparecidos, pero, para descargo de estos jóvenes, hay que reconocer que  una falta de previsión de semejante magnitud, no causó ningún
muerto debido a riñas o algo que se le parezca, solo hubo tres muertos, uno por sobrtedosis, otro por la ruptura de un apéndice y un tercero aplastado por un tractor cuando se quedó dormido tapado con una bolsa negra, el tractorista creyó que era la pura bolsa.

Como todo momento de oro, podemos decir que este  Festival marcó el fin y no el principio de esa revolución de
desenfreno que comenzó en 1960 con la píldora anticonceptiva, y la era del rock iniciada por las guitarras eléctricas de la “invasión británica” y Woodstock más que rebeldía representa la ingenuidad llevada a su máximo exponente, al creer que con su movimiento podían hacer cambiar al mundo. Pero lo importante es que vinieron más Festivales, pero a decir verdad, el último fue el de la granja Bethel.

Las imágenes de Woodstock quedaron plasmada para la posteridad en el famoso documental “Woodstock 3 days of Peace&Music” de Michael Waidleigh -ganador del Oscar en
dicho rubro- con montaje de un, por entonces, jovencísimo Martin Scorsese. Pero lo más importante y por lo cual hoy en día se recuerda, es por el álbum en vivo, que desde entonces ha alcanzado cifras supermillonarias en ventas. Gracias a estos dos trabajos. más los souvenirs alusivos, fue que los tres jóvenes lograron levantar cabeza y cancelar las deudas y más de 80 demandas que pesaron contra ellos y ahora están
fotograma Takin Woostock
montandos en la ola del negocio redondo a largo plazo, no obstante tuvieron que pasar diez años (1979) para cancelar todos los compromisos adquiridos. Además, en el 2009 se publicó la película Taking Woodstock (Destino Woodstock) del famoso cineasta
Ang Lee que rememora los hechos antes y durante el Festival. 
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Las utopías no duran para siempre, había que volver a la realidad, era el fin de un sueño y si bien, el evento marcó el fín de una época, todavía hay nostálgicos que peregrinan al sitio y pueden
observar una placa conmemorativa en la granja Bethel.
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Fuentes consultadas:
 Aquilino José Mata  Metrópoli, Estampas, Caracas 20 de Julio 2014 aquilinojmata@hotmail.com


www.eldesvansecreto.blogspot.com
Para una colección de imágenes, con cortina musical, les sugiero: https://www.youtube.com/watch?v=4602ld2Ym9E